El apego desorganizado surge cuando la figura de apego es a la vez fuente de seguridad y fuente de miedo: el sistema nervioso del niño no puede desarrollar una estrategia coherente. El resultado es un patrón sin lógica observable, con comportamientos contradictorios —acercarse y huir simultáneamente—. En adultos, predice mayor vulnerabilidad a trauma relacional y disociación.
Origen del concepto
Main y Solomon (1986) identificaron este cuarto patrón, que no encajaba en los tres originales de Ainsworth. Es más frecuente en contextos de abuso, negligencia o pérdida no resuelta en los cuidadores. La investigación longitudinal de Carlson (1998) documentó su relación con disociación y psicopatología en la adolescencia.
Enfoque terapéutico
El tratamiento requiere abordar tanto el trauma relacional subyacente como los patrones de regulación desorganizados. Las terapias orientadas al trauma como EMDR, Somatic Experiencing y la psicoterapia sensoriomotora trabajan el material no integrado que sostiene el patrón desorganizado.
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