La hipervigilancia es un estado de alerta elevada y sostenida en el que la persona escanea continuamente el entorno —y sus propias sensaciones corporales— en busca de señales de peligro. Consume energía cognitiva y emocional, interfiere con el descanso y mantiene el sistema nervioso en activación crónica, generando fatiga profunda.
Origen del concepto
El concepto emergió de la literatura sobre estrés postraumático (Keane et al., 1985), aunque aplica a todos los trastornos de ansiedad. Beck y Clark (2010) lo integraron en su modelo de procesamiento cognitivo de la amenaza, destacando el sesgo atencional hacia señales de peligro.
Cómo se manifiesta
- ▸ Sobresalto exagerado ante ruidos o movimientos inesperados
- ▸ Dificultad para relajarse incluso en ambientes seguros
- ▸ Fatiga crónica por el gasto de atención sostenida
- ▸ Sensación constante de que algo malo está por pasar
Enfoque terapéutico
El entrenamiento atencional (Attention Training Technique de Wells) y la terapia de procesamiento cognitivo enseñan a redirigir voluntariamente la atención. Las técnicas de regulación autonómica como la respiración diafragmática reducen la activación basal del sistema nervioso.
Conceptos relacionados
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