Valentina llegó a MomentoVital un domingo por la tarde, tres horas después de revisar el perfil de LinkedIn de una excompañera de universidad que acababa de ser promovida a gerente regional.
El punto de partida
No era la primera vez que Valentina hacía eso. Revisaba perfiles, sumaba logros ajenos, los comparaba con los suyos, y salía con la misma conclusión: estaba atrasada. No era envidia exactamente. Era algo más frío: una evaluación que siempre la dejaba en el margen inferior. En el trabajo era competente — sus jefes lo decían — pero cada proyecto terminado le parecía lo mínimo esperable. Nada que celebrar. Nada que contar.
La voz era constante. No eres suficientemente buena. Hay algo que todos ven menos tú. Tarde o temprano te van a descubrir.
Los primeros días
El día 1, Valentina empezó el diario de logros: anotar tres cosas que había hecho bien cada noche, por pequeñas que fueran. El primer día escribió: “Mandé un correo difícil. Hice la reunión sin interrumpir. Comí bien.” Le pareció ridículo. Siguió haciéndolo.
La resistencia fue mayor el día 3, cuando el ejercicio de reestructuración cognitiva le pidió examinar la evidencia de que era “insuficiente”. Valentina escribió una lista de pruebas a favor y en contra. La lista en contra era más larga al principio. Luego se detuvo: muchas de esas “pruebas” eran predicciones o comparaciones, no hechos. Ningún jefe la había llamado insuficiente. Ningún colega se había quejado de su trabajo. Solo la voz.
El giro
El día 8 fue el más incómodo. El módulo de autocompasión de Kristin Neff le pedía hablarse como le hablaría a una amiga en la misma situación. Valentina lo intentó y se bloqueó. Escribió lo que le diría a esa amiga, y luego leyó lo que había escrito. No se lo había dicho nunca a sí misma.
Eso no resolvió la voz. Pero cambió la relación con ella. En lugar de creerla automáticamente, Valentina empezó a notarla: “Ah, ahí está otra vez.”
Dónde está hoy
Al día 14, el diario tenía entradas que Valentina no habría considerado logros al principio: “sostuve una conversación difícil sin disculparme innecesariamente”, “dije que no sé cuando no sabía”. La voz seguía apareciendo. Pero ya no dictaba las conclusiones.
Sigue sin publicar mucho en LinkedIn.
Técnicas que le funcionaron
- Autocompasión: hablarle a la voz crítica con la distancia que daría a una amiga
- Reestructuración cognitiva: separar predicciones de hechos verificables
- Diario de logros: construir evidencia concreta contra la narrativa del déficit